Ningún golpe de Estado

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 20/05/02

Querida hija:

 

Me envías un correo que te llegó[1], donde se pretende hacer comparaciones entre el Chile del civil Salvador Allende y la Venezuela del Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías. El grave problema del simplismo, es creer o pretender que los pasajes históricos de aquí o de otros lares, puedan repetirse al calco veinte o más años después en nuestro país.

 

1.      En Venezuela el jueves 11 de abril de 2002 no hubo un Golpe de Estado[2].

 

2.      Lo que hubo fue un acto de repudio al gobierno por parte de la sociedad civil, manifiesto éste en una marcha sobre el Palacio de Gobierno para pedir la renuncia del Presidente, seguido de un acto de desobediencia militar a órdenes ilegítimas e indebidas dictadas por un Presidente acobardado y ya en estado de pánico.

 

3.      Ante el vacío de poder creado al éste, el Presidente, negociar su renuncia –lo que significa que abandonó el cargo puesto que no fue elegido para eso–, fue llamado un civil para que formara un gobierno provisional y llamara a elecciones.

 

4.      Que el civil y los civiles que le acompañaron, por las razones que fueren, no supo ni supieron cumplir con la trascendente misión encomendada por el estamento militar en rebeldía, eso, será cualquier otra cosa, pero no puede ser clasificado en el rango de Golpe de Estado. Las investigaciones y sus resultados, me darán la razón.

 

5.      Atenido a la definición citada:

 

5.1.            La única sorpresa a la que se vió sometido el gobierno, fue a la desobediencia militar ante una orden ilícita e indebida.

 

5.2.            La única violencia, fue la generada y dirigida por el propio gobierno –en las primeras de cambio (110402) y subsiguientes operaciones de hostigamiento a la población civil (12 al 140402), por medio de bandas integradas por afectos y por asalariados, muchos de ellos conocidos delincuentes, que captó, seleccionó, reclutó, entrenó, encuadró y equipó con armas de fuego pagadas con fondos del Estado y para estos precisos efectos, y que son dirigidas desde el mismo despacho del vicepresidente de la República en la sede del Palacio de Gobierno, Miraflores– en contra de una marcha pacífica de ciudadanos.

 

5.3.            El único control manifiesto, como lo demuestra el desarrollo minuto a minuto de los eventos –y será probado y ratificado por las investigaciones, si es que éstas se llevan realmente adelante–, fue aquel que, desde las más altas jerarquías militares, evitó que los equipos destinados para la guerra –tanques, tanquetas, ametralladoras y granadas– y sus operadores sobre el terreno, oficiales superiores, sulbalternos, auxiliares y soldados profesionales y concriptos, se desplegaran en la ciudad para masacrar sistemáticamente a una buena porción de una masa de 500.000 civiles desarmados, que marchaban pacíficamente a todo lo largo de más de siete kilómetros.

 

Queda claro que aquí no hubo golpe de Estado, sino que los comandos superiores militares se negaron a cumplir la orden del Comandante en Jefe de la FA –el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías–, quien al disponer en su estado de pánico el Plan Avila, les estaba ordenando sacar los tanques y la tropa para enfrentar civiles desarmados, de hecho, a masacrar a una masa de más de 500.000 ciudadanos que, con banderas, cacerolas, pitos y consignas, marchaban pacíficamente hacia el Palacio de Gobierno, para pedirle a ese Comandante en Jefe y Presidente, su renuncia.

 

Los comandos militares simplemente se negaron a cumplir una orden ilegítima; orden que, violando todos los procedimientos para su implementación y puesta en ejecución, había sido dada en directo por el Presidente, saltando expresamente por sobre todos los cuadros jerárquicos superiores de mando de las unidades militares. El ejemplo más reciente que tenemos de la puesta en ejecución de ese Plan Avila, fue el 28 y 29 de febrero de 1989, cuando el Caracazo, donde murieron masacrados por las balas de los militares, más de 500 personas.

 

En Chile, no fue el pueblo el que salió a la calle a pedir la reuncia de Allende, fueron las Fuerzas Armadas, comandadas por quien era el oficial superior al mando, General Augusto Pinochet, quienes salieron a la calle, tomaron la ciudad, rodearon el Palacio de Gobierno y a punta de plomo de los tanques y de los fusiles, sacaron a Allende del poder. Un Allende que ante la insuperable embestida, simplemente se suicidó.

 

La única analogía que podríamos explorar como válida entre ambos casos –el civil Salvador Allende del Chile de los setenta con el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías de la Venezuela actual–, es la de la incompetencia política y la de los excesos de una izquierda radical (o seudo radical), que en Venezuela no ha representado nunca más del 15% (incluida la radical, la ligth y la intermedia), cuya historia relaté en el último libro que publiqué[3], y que han conducido al país a esta severa situación de ingobernabilidad.

 

Te repito, en Venezuela, a pesar de lo que diga el informe levantado por Gaviria en nombre de la Comisión de la ONU –quien debes recordar le debe muchos favores a Chávez, entre ellos, por las negociaciones para el rescate de un allegado o familiar de las manos de las FARC–, no hubo un Golpe de Estado, los militares venezolanos no sacaron a la calle ni un fúsil, menos aún dispararon un tiro, sólo se negaron a cumplir con la orden ilegítima e indebida dada en forma expresa por el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías. No querían repetir una experiencia, la de 1989, ante una masa de civiles movilizados en protesta y en un número impresionante, más de 500.000 ciudadanos reclamando, dentro de la ley, sus derechos.

 

Lo que sobrevino después fue un vacío de poder, desde el momento en que el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías, desconocido ya como Comandante en Jefe de la FA, negocia su salida del poder a cambio de que lo enviaran a él y a su familia a Cuba, cosa esta última cuya responsabilidad no aceptaron los militares. El hombre de más confianza del Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías, el Inspector General de la FA y Jefe del Alto Mando Militar, General en Jefe Lucas Rincón, junto con todo el Alto Mando militar, anunció en rueda de prensa por TV, la renuncia de Chávez. En ese momento, ante el vacío de poder, fue llamado Carmona “Fugaz” Estanga para formar gobierno y éste, definitivamente incompetente para estos menesteres –tal como te lo comenté en un correo de enero de este año–, se dejó llevar por su propia emoción y la de su entorno y la puso completa al pretender erigirse en dictador asumiendo todos los poderes al destituir al Tribunal Supremo, a la Asamblea Nacional y a Gobernadores de los estados. En ese momento, quienes lo habían llamado para llenar el vacío de poder y formar gobierno provisional para convocar a nuevas elecciones, le sacaron la silla, lo dejaron en el aire, y simplemente renunció.

 

Es por esa circunstancia que ahora el gobierno, o lo que queda de él, se encuentra atrapado en un dilema, difícilmente puede juzgar a los oficiales superiores comprometidos en la desobediencia, puesto que en las audiencias públicas saldrán a la luz todos los detalles de lo que sucedió el día 11 de abril, cuando el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías y sus adláteres, ante la imposibilidad de parar la marcha con los pocos civiles armados con los que contaba –los paramilitares Círculos Bolivarianos–, ordenó la implementación de un plan genocida. Colocó francotiradores sobre algunos edificios controlados desde Miraflores por el gobierno, dispuestos para disparar sobre la avanzada de la marcha y otro grupo de sus fanáticos que, desde el puente de la avenida Urdaneta, disparían sobre la avanzada de la marcha a la señal que les sería dada por sus comandos intermedios y a la voz del propio el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías. Una avanzada de marcha por cierto que, dividida en por lo menos dos brazos –por la avenida Baralt y por la Plaza O’Leary– para el momento de recibir las órdenes y de iniciarse los disparos desde el puente de la Urdaneta, según se vió en las imáges de TV estaba –en el caso de la Baralt–, a más de 300 metros de distancia y sin embargo los disparos de los dos frentes de contención y resistencia de los Círculos Bolivarianos –francotiradores desde edificios y tiradores desde el puente de la Urdaneta– comenzaron a ser realizados sobre los transeuntes de la avenida Baralt.

 

Cuando todo esto salga a la luz –que va a salir, hoy o mañana, pero saldrá dentro o fuera de Venezuela–, cosa que está evitando el gobierno por todos los medios –incluido la eliminación de evidencias físicas, reparando santamarías, paredes y otros daños, y para lo cual destituyó al Director de la PTJ y a los Fiscales que habían empezado la investigación– más el intento en la creación de una matríz de opinión en el sentido de que lo que hubo con el tiroteo fue un enfrentamiento entre grupos de ciudadanos afectos y opositores.

 

De llegarse a algo concreto en la investigación, y probado como será los extremos de un acto de genocidio, derivado de la voluntad y órdenes emitidas en concreto por el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías y planificada, habilitada y puesta en ejecución por sus asociados, entre otros: Diosdado Cabello, vicepresidente –el mismo que dirigió el Tribunal Revolucionario que juzgó al Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías y lo condenó a muerte por cobarde y traidor cuando todos estaban presos en la cárcel de Yare y luego del fracasado Golpe de Estado de 1992–, Ramón Rodríguez Chacín, Ministro del Interior y Justicia –el mismo que tiene antecedentes por genocida, cuando era Jefe de Operaciones del Comando Específico José António Páez (Cejap), véase a este tenor los casos de las masacres de inocentes conocidas por la prensa como Los Totumitos, 5 muertos, el 080788; El Vallado, 2 muertos, 061088; El Amparo, 14 muertos, 281088–, José Vicente Rangel, Ministro de la Defensa –el mismo que en el pasado de la subversión Castro–comunista y según las investigaciones de la época, se involucrara en asaltos bancarios y a camiones blindados de transporte de valores y el único operador político que permanece al lado del Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías – y Freddy Bernal, Alcalde de Caracas –el mismo que, antes de ser botado de la policía, como miembro de la unidad especial de la Policía Metropolitana, grupo Ceta, en un alarde de locura, armado de un FAL y tripulando un helicoptero de la policía, sin motivo alguno, en una madrugada la empredió a tiros contra los bloques de Urdaneta en el 23 de Enero–, resultarán todos responsables directos y podrán ser perseguidos y juzgados por una Corte Internacional Penal, al igual que Pinochet y Milosevich.

 

Es decir, de ser probados los extremos de la masacre del 11A, deberán ser juzgados y condenados por los tribunales venezolanos, en su defecto, no podrán salir del país más nunca, puesto que si lo hacen, en cualquier país donde se encuentren, podrán ser detenidos, extraditados al país que lo reclame, y sometidos a la justicia penal internacional.

 

Si entiendes, comprenderás la magnitud de los riesgos a los cuales están todos enfrentados de una vez y para siempre, puesto que el genocidio, no prescribe y siendo un delito contra la humanidad, es perseguible dentro y fuera de las fronteras del país donde fue cometido. Comprenderás también, el por qué están tan interesados en eliminar pruebas, en impedir las investigaciones y en evitar, sobre todo, ser señalados como los responsables de haber concebido, planificado, financiado, equipado, dispuesto, dirigido y ordenado un equipo de matones para disparar a mansalva sobre niños, mujeres y hombres; sobre una marcha de civiles desarmados y no beligerantes.

 

El tiempo, que juega ya contra ellos, dirá si podrán lograr su objetivo.

 

El Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías, aún estando en Miraflores, ya está caído, sale –hoy o mañana– para no volver a entrar jamás en el Palacio de gobierno, puesto que su destino y el de sus asociados está sellado tanto por una investigación y un juicio penal como por una severa condena de cárcel por genocida; y esto será, aquí o fuera de Venezuela.

 

A quien te envió ese mensaje comparando Chile 70 con Venezuela 2000, mándale este que te envío como respuesta. Es bueno que fuera de las fronteras venezolanas se empiece ya a ver la realidad de lo sucedido. Si necesitas usar el material que te envié antes, sobre el cual estoy aún trabajando en su documentación, úsalo.

 

Venezuela no es un país africano al estilo de un Idi Amin Dada o una dividida Yugoslavia de Milosevich, no podemos aceptar que, para ocultar a genocidas en funciones de gobierno, se diga que: el 11A en Venezuela hubo un Golpe de Estado.

 

Lo que hubo fue un hecho político, un pronunciamiento civil seguido de una orden ilegítima e indebida que desencadenó un estado de necesidad y éste se materializó en otro hecho político: una desobediencia militar. Que en los extremos este último hecho pueda ser llevado al terreno jurídico y pretender clasificarlo dentro del rango de motín o rebelión, son los detalles post factum que se manipulan y que, los interesados, tratan de imponer por sobre y en contra de un acto político de la más depurada democracia, por una parte y por la otra, y en contraposición, para definitivamente ocultar un acto, también político, de la más depurada barbarie.

 

La Constitución de 1999, en su texto, respalda plenamente tanto la acción de los ciudadanos como la acción de los oficiales militares amotinados o rebelados ante la autoridad de un irresponsable que, con el único objetivo de mantenerse en el poder, pretendió hacer uso de los tanques, fusiles y hombres de Fuerza Armada de Venezuela, para masacrar a civiles desarmados, desprevenidos ante un ataque con armas de fuego, más aún, inermes ante un despliegue de fuerzas militares y en un ataque con artillería móvil apoyando fuerzas entrenadas, apertrechadas y dispuestas sólo para la guerra, para el combate o el asalto de posiciones fortificadas y contra fuerzas militares en menores, iguales o superiores condiciones de apresto.

 

Como entenderás, para el gobierno resultará severamente difícil probar en un juicio y ante jueces imparciales, que lo ocurrido el 11A en Venezuela fue un Golpe de Estado, antes por el contrario, quedarán al descubierto todas y cada una de las sistemáticas operaciones realizadas a voluntad y pleno conocimiento de efectos tanto por el Teniente Coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías como por sus asociados, durante un período no menor de tres (3) años y que tuvieron como colofón este crimen de lesa humanidad ejecutado: Unos 20 muertos y 100 heridos en menos de 30 minutos de refriega.

 

Un genocidio que se limita en su amplitud, magnitud y tiempo de ejecución, por circunstancias totalmemnte ajenas a la voluntad de sus ductores y operadores. Cuando se pretendió en el momento de su escalada, cubrir la operación y cargar las responsabilidades sobre las espaldas de las fuerzas militares de la República; indudablemente, de haber admitido la orden y aceptado sus comandos superiores naturales, ser lanzarlos a la guerra, en zafarrancho de combate, contra la desarmada población venezolana.

 

Ahora nos toca a nosotros –a la sociedad civil y a las instituciones, cuando éstas recuperen su autonomía funcional–, una peligrosa y ardua tarea de muchos días de esfuerzo contínuo y sostenido: desenmascarar, hacer juzgar y condenar con severidad, en nuestro país –o fuera de nuestras fronteras si fuere el caso–, a los genocidas, para que nunca más, delincuentes de la talla de los que nos enfrentamos, puedan tener la oportunidad de amenazar la paz y la tranquilidad nuestra, de nuestros hijos y de nuestros nietos.

 

Hija, gracias a Dios estás bien lejos de esta salvajada, que él te bendiga y bendiga a mis nietos.

 

[1] Marco Polesel, jueves 250402 “Chile 1973 ¿Venezuela 2002?”

[2] Golpe de Estado: Es el sorpresivo y violento derrocamiento del gobierno en funciones por parte de un pequeño grupo. El prerequisito indiscutible para el golpe es el control de todo el componente militar, de la policía y de lo otros elementos militares por parte de las Fuerzas Armadas. Distinto a la revolución que es usualmente el resultado del trabajo en el tiempo de un gran número de personas trabajando en función de drásticos cambios básicos políticos, sociales y económicos. Un Golpe de Estado es el cambio del poder desde la cúpula de éste. Traducción libre; tomado de un artículo de la Enciclopedia Británica.

[3] “El Proceso Inseminación, Gestación y Parto de la Cortina de Paja”; Talleres Gráficos de Producciones Karol c.a., Mérida Venezuela, Mayo de 2001

 

Acerca de rriverom
http://www.home.earthlink.net/~accioncivica/ http://twitter.com/#!/rarmuz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: