Paramilitares en El Hatillo “Los Paracachitos”

Chambonada Estratégica

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 150504

Más de 5.000 civiles asesinados en sus distintas variantes registra este régimen en sesenta meses:

1. En presuntos encuentros armados con cuerpos de seguridad.

2. En lo que ha dado por llamar este gobierno “ajustes de cuenta”.

3. Con fuego indiscriminado de armas sobre grupos humanos reunidos o concentrados en algún punto de una población marginal cualquiera.

4. Mediante “legales” o falsas detenciones y luego liquidados a tiros, enterrados o abandonados en cualquier paraje.

5. Secuestrados y luego abandonados sus cadáveres en cualquier cuneta, autopista o calle de provincia o ciudad, al descubierto o desmembrados dentro de bolsas o paquetes.

6. Desaparecidos, aquellos capturados en cualquier momento o lugar, liquidados y luego enterrados a menos de un metro en cualquier paraje.

“Plomo al Hampa”

Toda esta particular carnicería en nombre de una pretendida operación de limpieza social, de guerra contra la delincuencia, los azotes de barrio y los antisociales adelantadas por funcionarios de distintos rangos en los cuerpos policiales, independiente de su adscripción nacional, estatal o local

Las masacres a las cuales haremos expresa referencia en esta nota, son de otro género, que si bien significan el mismo hecho, alevosos crímenes en serie o en masa, desde el punto de vista operacional y de ejecución material del crimen, para cualquier experto que pretenda su investigación, estudio, explicación y conclusión, ha de ubicarlas necesariamente en un campo distinto al de las meras razzias u operaciones policiales, y clasificarlas como insertas en un ámbito o rubro diferenciado de éstas.

Sistematización

Por el rango jerárquico directamente involucrado en la concepción y ejecución en cada crimen, metodológicamente bien podríamos adelantar su sistematización:

1. Por el nivel jerárquico de concepción política en la estructura funcional del Estado

2. Por el de planificación, implementación y logística

3. Por el rango jerárquico de mando en línea

4. Por el rango jerárquico de ejecución sobre el terreno

Hechos

Vista esta simple clasificación, podemos sin temor a error afirmar que, ninguna de estas masacres ejecutadas por funcionarios de gobierno en los últimos 20 años y a las cuales nos referiremos en esta nota; desempeños oficiales o para-oficiales donde naturales o no, civiles y militares han sido impunemente y salvajemente asesinados:

A) Tuvo o podrá tener jamás justificación política, militar o de técnicas de desempeños de los aparatos de seguridad de Estado, en Venezuela o cualquier otro país..

B) Ninguna tuvo un objetivo que pueda ser reconocido, aceptado –exclusivamente desde el punto de su análisis– e incorporado al campo de las circunstanciales demandas e imperativos políticos o geopolíticos de un Estado, o de su gobierno en turno en estado o no de emergencia.

C) Ninguno tiene justificación alguna, sea ante los mismos ejecutores y sus jefes, sea ante la propia población supuestamente beneficiaria de tales desempeños, o ante cualquiera sea el foro o representación en el concierto de naciones.

Todas estas masacres, sin excepción alguna, se circunscriben simple y exclusivamente a operaciones de propaganda. Operaciones, sin excepción, adelantadas por jefes y subalternos de los servicios de seguridad, en su gran mayoría figurones incompetentes de los pomposamente denominados servicios de inteligencia venezolanos; todos en su momento, habidos de y necesitados de, un asidero o de un escalón para mantenerse, para ascender en sus posiciones o simplemente para complacer al seudo–caudillo policial o ministerial de turno.

Si alguna vez en el futuro, la sociedad venezolana por su propia salud republicana llegara a exigir e imponer una verdadera y técnica investigación criminal de todas y cada una de estas masacres a las cuales nos referiremos, no debería sorprenderse en lo absoluto por los hallazgos que le exploten en la cara y sean evidenciados en esas investigaciones.

Una docena entre otras:

1. Cantaura, octubre de 1982

2. Cutufí, septiembre de 1983

3. Evencio Sosa Matheus, Yaritagua, octubre de 1983

4. Pozos de la Muerte, marzo de 1986

5. Yumare, mayo de 1986

6. Rio Abdobadú, Perijá, junio de 1987

7. El Vallado, Ureña, octubre de 1988

8. Caño las Gaviotas, abril 1988

9. Oropé–Boca de la Grita, junio 1988

10. Paso Mayita, Los Totumitos, 1988

11. El Amparo, octubre de 1988

12. Voladura en Cutufí de la patrulla de la G.N. con 5 efectivos, octubre de 1989

En ninguna de estas masacres donde civiles y militares venezolanos y extranjeros murieron, puede aceptarse como técnicamente válidas las “investigaciones” que en su momento fueron supuestamente realizadas. En una de ellas, la de El Amparo, tienen especial importancia algunos detalles a los efectos de la apreciación de esta nueva intentona criminal:

1. Fue la única investigación medianamente realizada, que por sostenida presión social se llevó adelante, aún cuando en forma deficiente.

2. Quedó en ella establecido:

a. 16 pobladores de la zona de El Amparo, habían sido invitados a una pesca en un determinado lugar del río, para ello, el “agente en cubierta” les proveyó de dinero y de licor.

b. Todos los 16 acudieron a la cita en dos botes.

c. Cuando se bajaban de los botes, fueron atacados a tiros de fusil y ametralladoras;  asesinados en una emboscada planificada, montada y ejecutada por una comisión integrada por efectivos de las FAN y policiales venezolanos.

d. Quedó establecido que luego de la matanza y antes de que el general. Camejo Arias llegara en helicóptero con la prensa, para brindar muestras de su “victoria” como militar y en el campo de batalla, se le habían agregado a los cadáveres e incorporados al escenario, armas y otros implementos de combate.

e. Dos de los 16 pobladores invitados lograron escapar a la balacera al lanzarse al río y aún cuando fueron expresamente baleados, no fueron alcanzado por las balas. Luego echarían, a pesar de las amenazas y de los intentos del gobierno por silenciarlos, el cuento completo.

f. La justicia internacional, condenó a Venezuela a pagar daños a las víctimas.

3. Algunos importantes operadores y autores de esa masacre de El Amparo, permanecieron o regresaron a gobierno; otros involucrados en el cierre de causas judiciales en otras masacres, ocupan hoy posiciones al más alto nivel del Poder Judicial. Basta para verificar uno y otro detalle, leer las reseñas de prensa de la época y comparar los nombres citados en aquella época, con la nómina de funcionarios activos y en cubierta de este gobierno.

4. Uno de ellos en especial, fue aquel “Rambo” –citado con ese mismo vocablo– designado por públicamente por el propio presidente para manejar el secuestro de Mely Carrero y el de Nagen.

5. En paralelo, mientras el “Rambo” negociaba con la guerrilla colombiana, su socio de aquellas operaciones de los ochenta, figura ahora, según la prensa, como el consejero y asesor de las víctimas.

6. Ese “Rambo”, luego sería, en el 2002, titular de la cartera de interior y justicia; y ahora, opera para el gobierno en la sombra.

Primera vez en 25 años

Por primera vez en esta silenciada criminal historia de cinco lustros de masacres impunes ejecutadas por los servicios de inteligencia venezolanos, nos encontramos en presencia del montaje de una nueva operación para el asesinato de población civil desarmada y de desprevenidos militares –si fuera necesario–; frustrada en este caso y en pleno desarrollo por la aprensión o los celos propios de una mujer común y por la casual aunque deficientemente ejecutada intervención de la Policía Metropolitana, de Miranda y del Hatillo.

Un plan para el asesinato en masa de civiles y militares al cual estaríamos obligados aceptar, metodológicamente, el incorporar una variable que la distingue absolutamente de todas las otras masacres a las cuales hemos hecho ya referencia. Esa variable se refiere a un objetivo concreto en el campo de lo político, con un inevitable y trascendente derivado, haya sido éste considerado o no por quienes así lo decidieron, en el orden geopolítico.

De acuerdo con ello, y si fueren ciertas las informaciones que sobre el caso vienen divulgando algunos profesionales de los medios de comunicación; piezas de información que no han sido en lo absoluto desmentidas por representante alguno de gobierno, por primera vez en la historia de los servicios de inteligencia venezolanos, ese objetivo previsto para una carnicería de seres humanos, habría sido estudiado, definido, concretado, financiado, dirigido –en el antes, el durante y el después–, al más alto nivel de gobierno: en una Sala Situacional en Palacio.

Es eso lo que distingue este intento criminal de otros cuyos objetivos, como hemos citado, no pasaron de estar circunscritos al acto de propaganda y sin derivación o extensión de efectos a otros ámbitos, y que se conozca, jamás fueron objeto de consideración previa en una llamada Sala Situacional en Miraflores, puesto que, las reacciones de Palacio siempre habían sido elaboradas, después que el escándalo le estallaba al gobierno en las manos:  le fait accompli. .

Lo geopolítico

Visto desde esta perspectiva de análisis, quizás el más equiparable ejemplo en toda la historia de la humanidad, de sus guerras y de las masacres de seres humanos al cual podamos acudir y mencionar para ilustrar el planteamiento, se refiera a aquella operación que marcó el principio de la Segunda Guerra Mundial:

En función del lebensraum o “espacio vital” para la Alemania de la “raza superior”, un preciso plan había sido previsto a ser ejecutado a costa de los territorios del este europeo habitados por los pueblos llamados inferiores: Polonia, Ucrania, Bielorrusia, países bálticos, con ello la Alemania nazi iniciaría su ofensiva bélica.

Entre febrero y marzo de 1939 Adolf Hitler y sus estrategas preparan y concretan el “Plan Blanco”; en abril del mismo año deciden llevarlo adelante. Hitler había decidido el ataque para el 26 de agosto pero luego lo pospone para el primero de septiembre. El jueves 31 de agosto, se pone en marcha la Directriz Nº 1 del plan de guerra: un incidente fronterizo prefabricado que justificaría el ataque, destrucción del aparato militar y la invasión de Polonia.

Soldados de las SS vestidos con uniformes y parafernalia polaca, pasan la frontera y desde el territorio a invadir atacan la aduana alemana de Gleiwitz, ocupan la Radio desde donde lanzan arengas contra Alemania y seguidamente destruyen las instalaciones, personal alemán incluido. Logrado el objetivo los SS se retiran de la escena abandonando algunos cadáveres de presos polacos sacados con anterioridad y para tal fin del campo de concentración de Buchenwald. El viernes 1º de septiembre de 1939 a las 4,45 horas, como justificada reacción al notoriamente evidenciado acto de guerra, las tropas alemanas cruzan la frontera polaca dando comienza la guerra relámpago contra Polonia: el Blitzkrieg. Se inicia así la Segunda Guerra Mundial. Saldo al final de la guerra y de la elaborada obra del cabo Adolf Hitler, 1945: casi 10 millones de muertos, entre ellos, 6 millones de judíos.

Lo político

No estamos al cabo de saber si en este fracasado intento por emular al cabo Hitler, el teniente coronel de nuestro caso, tiene iguales o superiores habilidades políticas y militares. Por la chambonada y el resultado hasta ahora evidenciado, pareciera que no es así; pero es que en definitiva, como lo afirmara un viejo dirigente sindical del stablisment, no somos suizos y como queda patente en este caso, tampoco somos alemanes.

Sin embargo y sólo a título de ejercicio especulativo, busquemos ese argumento político con efectos geopolíticos potencial o teóricamente aglutinador de voluntades, y que eventualmente pueda ser esgrimido y trascender las fronteras del país: lo justo de su guerra, según San Agustín. No encontramos otro más acorde al caso que nos ocupa, que aquel que se refiere a la guerra del Sur contra el Norte, de los países pobres contra los países ricos; de Latinoamérica contra, específicamente, el imperialismo yanqui; esa vieja y ya desgastada parafernalia común a los caudillos y populistas latinoamericanos. Ese es al menos, desde el punto de vista geopolítico, el objetivo que vincularía y establecería esa alianza estratégica, acuerdo o eje La Habana Caracas.

Ni Caracas ni la Habana, por separado o en conjunto, cuentan en lo absoluto con capacidad alguna para retar y enfrentar en cualquier terreno, político, social, económico, tecnológico o militar a cualquiera sea el Estado soberano ubicado por sobre el Ecuador y al que pretendan amenazar con su particular guerra; por tanto, su guerra no es ni podrá ser jamás al estilo del blitzkrieg alemán; ni siquiera puede ser convencional porque no tienen capacidad política, económica, militar y tecnológica para ello; no es ni puede ser de baja intensidad, porque tampoco están dadas las condiciones sociales y políticas y ni uno ni el otro están en capacidad alguna para modificar tales condiciones; no es una guerra que puedan adelantar mediante la nueva modalidad del terrorismo, porque tampoco tienen el personal, las armas ni están técnica y operativamente capacitados para ello. Luego, no les queda otro camino que, desistir de la guerra convencional, apoyar la guerra irregular que pudiere estar en curso, y apoyar muy a sotto voce el terrorismo islámico; el único hasta ahora y por ahora con personal, capacidad tecnológica o posibilidad de acceso a ella, y con voluntad para significar una amenaza real o potencial, o algo parecido, en el tablero del juego geopolítico.

El asunto es que, en medio de ese juego de espejos que pretenden, ni el uno ni el otro de los caudillos –o pichones de– arriesga nada en lo personal; ya Fidel Castro no sale de la isla; ya Hugo Rafael Chávez Frías ni se monta ni viaja en su avión presidencial. Por lo menos en el caso que nos atañe, la guerra es con el micrófono en la mano y las cámaras de TV en cadena, una Sala Situacional que estudia los asuntos políticos y de la guerra, y ahora, un recién convocado Consejo Nacional de Defensa. De allí no pasa tan particular empreño bélico del teniente coronel.

Modus Operandi

Pero el asunto no quedó allí; ese decidido empeño bélico manifiesto del jefe, tuvo oídos y mentes que captaron y pretenden entender e interpretar lo que éste quiere y “necesita”, y están dispuestos a todo por acercarse, ser tomados en cuenta, y, sobre todo, complacerlo.

Importancia alguna tiene que para tales fines sea necesario, como en el pasado, reclutar algunos desechables marginales y necesitados en Venezuela o en territorio del vecino país mediante atractivas ofertas de trabajo, de comida, dinero, ropa, zapatos y la entrega futura de documentación legal para permanencia en el territorio; en una actividad suficientemente financiada y algo mejor elaborada que la invitación a una parranda a las costas de un río.

Importancia alguna tiene tampoco tal oferta, puesto que al igual que años atrás en el Caño La Colorada, El Vallado, Caño las Gaviotas, Boca de la Grita o Los Totumitos, terminada la operación, liquidados físicamente los incautos, esas ofertas no serían necesarias de satisfacer.

Acerca de rriverom
http://www.home.earthlink.net/~accioncivica/ http://twitter.com/#!/rarmuz

2 Responses to Paramilitares en El Hatillo “Los Paracachitos”

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